Motivos para la existencia

En la búsqueda de la verdad, profundizando en el conocimiento de la realidad, descubrimos que a pesar de nuestras limitaciones somos mas que animales producto del caos y/o el azar evolutivo, captamos que no somos el centro del universo y que anhelamos comprender nuestra existencia como humanidad a nivel general (¿por qué existimos? ¿para qué existimos?) y como ser humano único e irrepetible a nivel personal (¿por qué existo? ¿para qué existo?).

Irónicamente surgen en medio de nuestro día a día cuestionamientos que van mas allá de lo cotidiano, las típicas interrogantes existenciales con las que todo ser humano se enfrenta tarde o temprano: "¿por qué estoy aquí? ¿para qué estoy aquí? ¿quién soy? ¿a dónde voy?". Preguntas que constantemente resuenan en nuestra interioridad aunque la exterioridad nos distraiga y entretenga de enfocarnos en encontrar respuesta(s)...

Y respuestas a preguntas existenciales hay por montones pero naturalmente optaré por alguna de las tantas respuestas o 'filosofías' que conozco, y si en el proceso de validación del esquema de ideas al que me he adherido me doy cuenta de que algo no es razonable, insatisfecho ante mi búsqueda de verdad, cambiaré a otra 'filosofía' o respuestas que acorde a mi conocimiento de la realidad me sean realmente satisfactorias, quiéralo o no, buscaré verdades consistentes... Así, vivimos buscando y/o consolidando un esquema de ideas o 'filosofía' que le da sentido a nuestra existencia.

Que nuestra vida tenga sentido implica afrontar las interrogantes existenciales y los obstáculos que me pueden hacer fugar a la realidad: sea por miedo a darme cuenta que no tengo razón, sea porque las cosas no son como creía, etc. Sea lo que sea que nos haga quedar paralizados ante una avalancha de ideas que nos inquietan y angustian en el diálogo con nosotros mismos y que nos podrían llevar a traicionar nuestra búsqueda de verdad.

"El mono en tu mente"

Resolviendo nuestras inquietudes o no, de todas maneras el sin número de quehaceres y distracciones cotidianas nos entretendrá de consolidar y aclarar ideas, y al no darnos tiempo de atender nuestros cuestionamientos existenciales presentes, nos acostumbramos a adherirnos a ideas ajenas, a ideas de otros, a ideas a las que le tengamos cierta afinidad o parentesco ("me parece" decimos), a ideas o filosofías acorde a los predominantes criterios de turno en la sociedad, a ideas y argumentos ante los cuales se me empuja a optar por "ser normal" para no ser descartado por la masa.

La experiencia de cuestionarse la existencia, es algo que se da en conformidad o inconformidad con la propia vida, es decir, puede irnos de lo mejor o de lo peor, de todas maneras estas cuestiones existenciales estarán ahí, esperando ser atendidas.

Cuando le prestamos atención a las cuestiones existenciales, indistintamente de la respuesta o filosofía a la que nos hemos adherido, serán esas ideas las que consciente o inconscientemente determinen mi accionar. Y entre errores y aciertos: entenderemos que a pesar de nuestra erudición no somos dueños de la verdad, entenderemos que a pesar de nuestros argumentos (por mas estructurados que sean) no tenemos todas las respuestas, entenderemos que no lo comprendemos todo, pero la vida sigue. Y ante este drama optamos por una postura de indiferencia a la propia inconformidad:
«El hombre (o la mujer) ya no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que las otras personas hacen (conformismo) o hace lo que las otras personas quieren que haga.» Victor Frankln, libro: El hombre en busca de sentido
Así, sin querer queriendo, en las experiencias de desdicha y gozo cotidiano, diluimos nuestro accionar en el turbio sentido que le hemos dado a nuestra existencia a nivel personal y en consecuencia a nivel de humanidad. Ya no importa si el sentido de mi vida es real o ilusorio, objetivo o subjetivista, lo que importa es que me permita sobrellevar la angustia de las cuestiones existenciales en mi día a día, que nos de motivos para la existencia.
«El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive» Fiodor Dostoievski
Lo cierto es que puede que no haya encontrado respuestas totalmente consistentes o de absoluta certeza para las interrogantes existenciales, sin embargo, optaré por un conjunto de ideas que le den sentido a mi existencia. Optaré naturalmente por encontrar un "para qué se vive".
«Lo que hace que la vida valga la pena para ser vivida» Bernard Stiegler
Yendo mas allá de las euforias pasajeras, de los momentos intensos y gratos, de alguna pasión o afinidad que me permita exteriorizar la propia interioridad y plasmar mi huella en el mundo, naturalmente encontraré "mi para qué se vive" en la experiencia de descubrirme acogido por otras existencias, es decir, descubriéndome en relación.
«El amor hace que la vida valga la pena» Yepes Stock
Mas allá del aspecto romántico, vivir en relación involucra todas las relaciones de la experiencia humana: familia y pareja, personas que aprecio y personas que me aprecian, personas con las que se tiene afinidad y grupos sociales en general.

"No somos islas"

Naturalmente requerimos relaciones auténticas en nuestro camino de vida, requerimos experimentar que estamos conectados, que conocemos y que nos damos a conocer, que confío en otros y que otros confían en mí, que nos aman y que amamos, que nos valoran y que valoramos, que mi existencia sea importante para otra existencia, requerimos compartir el don de la existencia y que ese don sea atesorado.
"...la persona humana se realiza -se desarrolla- en y a través de las relaciones interpersonales. El hombre (o la mujer) se valoriza en la relación con los demás y con mayor calidad en la medida en que la relación es verdadera, estable y honesta...Juan Luis Cipriani
Ahondando experiencialmente, descubrirnos amados por alguien y valiosos para algo, es el motivo que hace que el moribundo disponga de todas sus fuerzas para aferrarse a la dicha de vivir, por el contrario, quien se descubre amado por nadie y valioso para nada, se sumerge en el mar de la amargura en la que se padece una especie de no existencia.

Por tanto, es vital captar que mas allá de nuestras susceptibilidades, somos importantes para otros, que anhelamos vivir no sólo vinculado a un grupo selecto o escogido de personas "cercanas" sino que como seres relacionales anhelamos vivir en universal relación de hermandad, dispuestos a acoger a todos, dispuestos a entrar en relación con todos, dispuestos a exponer nuestro ser tal cual es aunque ésto me vuelva vulnerable a incomprensiones hirientes, conflictos o rechazo, pues, la apertura relacional a todos es vital para vivir las relaciones auténticas que clama nuestro ser.

Gracias por su tiempo. Ya que estamos en la era digital donde las redes sociales son un medio que puede ayudar a mantenernos vinculados a los demás a pesar del tiempo con el que contamos, les comparto algo para poder seguir ahondando el tema dando click aquí.

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